Motoalmuerzo en Navaluenga

Otro fin de semana, otra salida con la manada de Espiritú Custom Madrid. Esta vez la idea del compañero Darksoul era de ir hasta Navaluenga a comer la típica cazuela del Pit Lane, famoso bar motero a los pies de la sierra de Gredos.

Por lo visto las rutas hacia el oeste salen desde Navalcarnero así que a las 9 en punto estaban todos allí, aunque Milena y yo hemos hecho gala de sangre latina y hemos logrado ser los únicos en aparecer después de la hora estipulada. Como suele suceder en la manada el componente femenino era notable, esta vez del 40% del personal. Lo único es que a nuestras chicas aún les falta tener sus propias motos. Seguro que ese día llegará, o por lo menos Milena dice que la suya está en proyecto.

Volviendo al caso, esta vez éramos 6 motos con 6 hombres y 4 mujeres. Las motos eran 2 Harley Davidson, 3 Kawasaki y nuestra ballena por parte de Yamaha. Salimos de ruta desde Navalcarnero pasando por Zarzalejo y de allí al puerto de la Cruz Verde. Hace años que Milena y yo no parábamos allí ya que no lo solemos relacionar con el rollo custom, pero en grupo siempre viene bien hacer varias paradas para socializar un poco y el puerto estaba en un buen momento de la ruta para esto.

Después de puerto bajamos hasta Robledo de Chavela y de allí cogimos rumbo a El Tiemblo. En El Tiempo hicimos otra pequeña parada técnica en el embalse y de allí pusimos rumbo hasta el punto más lejano que era el Pit Lane de Navaluenga. En el Pit Lane todos se pidieron sus cazuelas de patatas fritas, huevo frito y trozos de carne, excepto Milena y yo que como buenos raritos decidimos pedirnos unas hamburguesas de pollo.

Según estaba planeado debíamos seguir la ruta hasta Burgohondo pero al parecer el calor se hacía fuerte y algunos elementos querían volver un poco antes así que al fin decidimos volver directamente a Madrid por la ruta más corta, que quería decir la N403 hasta San Martín de Valdeiglesias y de allí la M501 hasta casa. Con el calor el regreso se nos hizo un poco largo, pero la ruta ha estado muy bien y lo único malo es que creo que hemos estado muy poco tiempo parados. Al salir en grupo siempre viene bien darle un poco más de tiempo a las paradas para poder hablar con todos.

Ahora toca dejar la moto quieta unos días pero para septiembre seguro que algo haremos.

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