Rodilleras improvisadas

La lucha contra el frío se mantiene y desde esta semana tengo nueva artillería a mi favor. Se trata de unos calentadores para las rodillas, algo improvisados eso si.
Desde que me compré los guantes calefactados el punto más expuesto al frío eran las rodillas, pero no había encontrado nada de mi gusto para protegerlas. Hay varias soluciones, como por ejemplo los trajes térmicos, camisetas y pantalones que son para ponerse debajo de la ropa normal. El problema que tengo con estas opciones es que luego en la oficina la calefacción está a tope y tendría que ir siempre al servicio a quitármelos por la mañana y luego a volvérmelos a poner por la tarde, cosa que no me hace gracia. Tal vez me compre un traje de esos más adelante pero solo para salir de ruta.
Otra opción es la de comprar mas ropa calefactada. Así como hay para las manos, hay para el pecho, las rodillas y los pies. Sin embargo no sufro tanto en las rodillas como en las manos y no me veía con aún más cables saliendo de mi atuendo.
La solución por la que he optado fue algo improvisado. Estaba en el bazar chino de mi calle buscando otra cosa y de paso ví unos calcetines gruesos que tenían pinta de ser calentitos. A 1.35€ no lo dudé y me los compré. Luego en casa con unas tijeras les recorté el extremo que va cerrado y ahora me las subo hasta las rodillas y luego me pongo los pantalones por encima. Así no se ven, quedo más protegido y en la oficina no hace falta quitármelas porque son relativamente pequeñas así que no me suben la temperatura en todo el cuerpo. Digamos que tienen una efectividad bastante focalizada.

El resultado hasta ahora me deja bastante satisfecho.

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